La importancia de los programas de rehabilitación en daño cerebral

Las personas con lesión cerebral presentan problemas muy severos en todas las esferas de sus capacidades físicas, sensoriales y psicológicas y en muchas ocasiones una pérdida de su independencia funcional y su integración en la vida social, familiar y laboral.

“Las consecuencias de una lesión cerebral son muy complejas y está  demostrado que cuanto antes se inicie el programa de rehabilitación, mayor es la recuperación funcional.”

El proceso de intervención de las personas con daño cerebral traumático comienza ya en el momento del ingreso en el Servicio de Urgencias. Intervienen distintos profesionales (cirujanos, enfermeras, anestesistas, neurólogos…) que trabajan en equipo para conseguir la estabilidad de la condición médica.

En general, los pacientes acceden a los Servicios de Neuropsicología una vez que tienen el alta hospitalaria y deben enfrentarse a la nueva situación.

“El plan de rehabilitación tiene que ser individualizado, enfocado a las necesidades específicas de cada paciente individual, sobre la base de un adecuado conocimiento tanto de las limitaciones como de las habilidades preservadas.”

Hay que realizar una evaluación neuropsicológica completa y orientada a los procesos cognitivos que se muestran deteriorados; es muy importante prestar atención a las estrategias que utiliza el sujeto para llevar a cabo cada una de las tareas que le presentamos, y a los factores emocionales que pueden influir en el éxito del programa de rehabilitación, como por ejemplo, la falta de conciencia de los déficit o las presiones familiares y sociales.

En el año 1994 diferentes autores destacaron la urgencia de promover iniciativas específicas que facilitasen el logro y desempeño de un trabajo para las personas que habían sufrido un daño cerebral, como uno de los recursos más positivos que favorecieran su independencia y permitieran una mejor calidad de vida (Verdugo, 1994; Muñoz, 1994).

Otro factor muy importante en la recuperación de estas personas es el apoyo psicosocial. Hasta hace aproximadamente quince años, los profesionales no han reconocido de forma explícita el beneficio que se puede obtener al integrar a los familiares al proceso de recuperación de las personas con daño cerebral.

“Son muchas las contribuciones positivas que pueden hacer los familiares”

Pueden permanecer más tiempo con el afectado y actuar como coterapeutas recordándoles que utilicen las estrategias de compensación entrenadas y facilitando la generalización de las habilidades adiestradas durante las sesiones de rehabilitación.

La experiencia clínica nos indica que cuando los familiares se implican activamente en la rehabilitación de la persona con un daño cerebral también ellos se benefician personalmente ya que, por una parte, disminuyen sus sentimientos de culpa y de indefensión y, por otra, comprenden mejor lo que está ocurriendo al afectado.

Es muy importante estar atentos a los sentimientos de los familiares porque pueden incidir en el estado de ánimo del paciente y en el grado de colaboración de ambos.

Es necesario informar a los familiares sobre la naturaleza y las secuelas del daño cerebral traumático, los fármacos empleados con más frecuencia, el proceso de rehabilitación y el trabajo de los diferentes profesionales, la posible aparición de complicaciones médicas (por ejemplo, epilepsias postraumáticas), etc.

El consejo familiar constituye un tipo de intervención más individualizado que intenta promover un ajuste más adaptativo a la nueva situación proporcionando el apoyo emocional necesario para los sentimientos de culpa, ansiedad, desesperanza, etc. que suelen aparecer.

La intervención ha de plantear como objetivo añadido el desarrollo de un tipo de comunicación que favorezca tanto la expresión adecuada de los sentimientos y de las frustraciones como los cambios de roles que exige la nueva situación, sin renunciar por ello a unas relaciones satisfactorias y gratificantes.

Dentro del apoyo psicosocial que pueden recibir tanto los familiares como las personas con daño cerebral destacan las asociaciones de familiares. No debemos olvidar derivar a las personas con daño cerebral a estas organizaciones, porque en ellas van a recibir no sólo la comprensión y el apoyo emocional, sino también toda la información sobre los distintos recursos existentes y la posibilidad y forma de acceder a los mismos.

  Bibliografía

  • GUÍA DE ORIENTACIÓN EN LA PRÁCTICA PROFESIONAL DE LA VALORACIÓN REGLAMENTARIA DE LA SITUACIÓN DE DEPENDENCIA EN PERSONAS CON DAÑO CEREBRAL ADQUIRIDO – IMSERSO
  • ESTRATEGIAS A SEGUIR EN EL DISEÑO DE LOS PROGRAMA DE REHABILITACIÓN NEUROPSICOLÓGICA PARA PERSONAS CON DAÑO CEREBRAL – SARA FERNANDEZ GUINEA
  • DAÑO CEREBRAL TRAUMATICO Y REHABILITACION PROFESIONAL, UNA EXPERIENCIA PRÁCTICA. Juan Manuel Muñoz Céspedes, Ángel Ruano Hernández. UCM


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *